Cuando George Washington decidió regalar 2,000 acres de su amada propiedad de Mount Vernon como regalo de bodas a su sobrino Lawrence Lewis y su nieta política Eleanor 'Nelly' Parke Custis en 1799, imaginó una gran propiedad donde el legado familiar florecería por generaciones. Lo que no pudo haber previsto fue que la Plantación Woodlawn se convertiría en uno de los lugares más activamente embrujados del norte de Virginia, donde los espíritus de su ilustre pasado se niegan a descansar.Hoy, los guardabosques del parque, el personal de preservación y los visitantes reportan regularmente encuentros que desafían toda explicación: pasos fantasmales en pasillos vacíos, el susurro de vestidos de gala en escaleras donde nadie está, el sonido melancólico de un arpa tocando música que terminó hace dos siglos, y lo más perturbador de todo, los gritos angustiados que resuenan desde el sótano donde las personas esclavizadas una vez vivieron y sufrieron.A través de extensas entrevistas con miembros del personal del National Trust, docentes voluntarios y visitantes que han experimentado lo inexplicable, emerge un retrato de una casa que permanece muy viva con los ecos de su compleja y a menudo trágica historia.